Momentos de introspección VI

jueves, 3 de mayo de 2007

VI

Escribir es como rezar: si no es por convicción, no es más que balbuceo. Me arrepiento cada vez que hablo y no digo nada, el problema es que las palabras no vuelven más, ni son secretas, no son confidencias; son la baba fluorescente que nos escurre de los labios y se nos unta en la piel.

Me estoy volviendo redundante en mis ideas. Hablo siempre de lo mismo. Como hablar sobre escribir, sobre ella, sobre lo que pienso y me arrepiento, sobre lo que no me atrevo y sobre lo que me he atrevido, que en realidad no es mucho. Si la vida fueran éstas letras, ¡qué distinta sería la vida!. Pero no hay quién la escriba, ni yo mismo. Mis decisiones son sólo un soplo que orienta la tinta que escurre hacia los puntos que quiero alcanzar.

Hablo del silencio porque pienso que escribo. Relato a mí mismo lo que me pasa cada día, y a veces plasmo lo significante. Si comparo lo que pienso con lo que escribo, ¿a esto se reduce mi vida?

Eduardo Perezchica || Consultar referencia

1 curioso ha dicho::
La X dijo...

ohh esos britneyks, tienen que caerle a ens!!!


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