Ensueño

viernes, 29 de diciembre de 2006


Los vi abrazarse y pensé: “¡Qué rico!”.

¡Qué rico sentir el calor de otro cuerpo!,
su aliento,
su respiración cerca del cuello,
acariciando,
sus ojos viéndome fijamente,
diciéndome: “no dejes de verme”,
sus brazos en mi espalda
sujetándose firmemente,
sin apretar pero aferrándose a mí
como si yo fuera un ancla
en la inclemente realidad,
y tú tuvieras miedo de salir,
de desprenderte,
de ser arrojada y despertar un día
en un lugar lejano
sin reconocer a nadie.

Y yo también te abrazo
con una intención que se bifurca:
protegerte y protegerme.

Protegerte de ti misma,
de la que puedes ser
sin alguien que te diga
que piensa en ti todas las noches,
y que al dormirse sueña contigo,
que te sueña persiguiéndote
y tú, huyendo, desconociendo,
sin voltear si quiera a ver quién es;
y protegerme de la inseguridad que tengo
y olvidarme de que al abrazarte
pienso que tarde o temprano,
por más fuerte que te ciña a mí,
terminarás volviéndote polvo
y te desmoronarás en mis propias manos,
como se desmoronan los sueños
una mañana en que tarda en salir el sol,
en que tardo en abrir los ojos.

Necesito proteger al cuerpo
que ahora ambos somos
en este largo instante
(fugacidad de espacio y tiempo);
necesito perpetuar su existencia
más allá del quién soy y del quién eres,
lo suficiente para que al cerrar los ojos
pueda seguir viéndote,
y no abrirlos hasta no estar de nuevo cerca;
lo suficiente para que al soltarte
me queden en los puños dos terrones del sueño,
que me quede la piel entera untada de este polvo,
que los sueños traspasan la ropa,
traspasan el espacio y el tiempo,
que este sueño nos traspasa a ambos,
se nos impregna,
porque va más allá de nosotros.

Y los vi de nuevo,
caminando tomados de la mano,
y seguí pensando en tantas cosas
como les fue posible
a mi imaginación y a mi recuerdo.


Eduardo Perezchica
10 de febrero de 2005

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Como verán el presente "poema" data de más allá de un año. Pero, con el ánimo de publicar algo en éste a veces olvidado blog, decidí compartirlo ya que las motivaciones con las que lo escribí en aquel entonces se vuelven recurrentes recientemente. Sin embargo, releyendo una cita que tengo grabada en mi pensamiento en los momentos en que me pienso como escritor, la cual dice:

"La narración es el descubrimiento de misterios,
la poesía su conservación."

José Ramón Ruisánchez
Remedios infalibles contra el hipo

Quisiera comentar que me he descubierto, desde un tiempo para acá, como un 'poeta narrativo' o 'narrador poético', digamos que si bien mi género predilecto es la narrativa, guardo en mis palabras la intención que revela Ruisánchez en la anterior cita [por algo ese libro es de mis preferidos]. Todo ésto viene al caso también si consideran las etiquetas con las que categorizo el presente post.

1 curioso ha dicho::
Bigollo dijo...

Me gusta lo intimista de tu poesía. Cada verso es una sensación, cada verso deslumbra una imagen real, visceral. Creo que por eso te visito a seguido.

Gracias por compartir con el mundo tu pensamiento, vuelto Literatesque

Ah por cierto, Feliz Nuevo Año. Desde colombia,

-Bigollo


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