lunes, 4 de septiembre de 2006

¡Maldita la sed que el agua no sacia!
Sed de mujer: sed de unos labios...


Sed de una respiración arrinconándose en mi pecho.

4 curiosos han dicho::
Makkkafu dijo...

(*_*)

Bigollo dijo...

Cuando la soledad llega, llega con el fantasma del ser que se ha amado y ha partido. A veces queremos ponerle cualquier cuerpo a la sombra fantasmagórica que aparece en todos lados. Y también cualquier rostro que se parezca al inicial. Esta podría ser la razón de nuestra eterna necesidad sexual, no?

El jackesito dijo...
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El jackesito dijo...

Bigollo:: Necesidad sexual no siempre, pienso que va mucho más allá...

Ahora en la mañana, precisamente, leyendo a Carmen Posadas me identifico con lo que dice:
"el perfume de la ausencia es siempre más peligroso que el de los cuerpos a los que pertenece". A lo que yo agregaría que se trata de un peligro al que nos volvemos adictos, con todo y lo que implique... un perfume...

Insisto: ¡Tengo sed! sed de unos labios de mujer y un perfume...

Saludos a ti y a Makkkafu


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