El recuento de el tiempo transcurrido en el mundo irreal

miércoles, 27 de julio de 2005

Éstas vacaciones se me acaban y decido escribir para ser algo productivo a fin de cuentas. Son las... -déjenme checo-, son las 6:33 am, o lo que es lo mismo: el sol ya salió aunque yo no lo haya visto aún. No he visto la luz del sol desde ayer, ya sé que eso no tiene nada de raro, pero tambien desde ayer a la 1:## (treintitantos) que desperté con la alarma del celular, desde ese momento no he dormido. No pienso hacerlo hasta eso de las... -¿a qué hora sería bien? ¿8? ¿9?-, a eso de las 8 y tantos, casi 9 de la noche me entregaré a los brazos de Morpheo para poder componer mi tan revuelto reloj biológico y darle orden al caos que se estaban haciendo mis días este último mes.
Resumen: mucho y a la vez poco. Osea, digo, a lo que me refiero es que, no sé. Bueno, empezemos por el principio -mientras escribo me autoataco con unos dardos de sarcasmo: ¿empezemos por el principio? ¿Por dónde más, pues?-.
Lo que esperaba hacer en estas vacaciones no ha sido cumplido. No he leído la cantidad de libros que esperaba, no he leido ninguno. Leí un poco de Guy de Maupussant, eso hasta que me aburrió lo predescible que se estaba volviendo; releí Beethoviana de Jorge Arriola -un compa de aquí, Mexicali, que en realidad no es mi compa, pero del que me gustó mucho cómo escribe-; había sacado en la biblioteca de la UABC un libro de Peter McLaren sobre el Ché y Freire, dicho libro no fue abierto en esta ocasión, y digo en ésta, porque ya lo había sacado con anterioridad, y me había quedado con ganas de terminarlo, al final, no me apeteció; también leí unos cuentos de Jesús Gardea y, cuando llgué a uno que en realidad me empezaba a interesar, lo dejo para después y aún sigue ahí, esperándome. ¿Qué más me había propuesto?. Bueno, quizá demasiadas cosas. No consideré el factor calorón en mi fórmula, por lo que el producto se esfumó.
¿Qué he hecho en cambio y no buscaba hacerlo, o al menos no lo planeaba? He entablado amistades, gracias a la disponibilidad de casi todo el día del messenger, amistades con personas que ya conocía de vista y que, gracias a los famosísimos CiberFoamParty from the Hell pude empezar a platicar más seguido con ellos y a ubicarnos mutuamente como seres que existen en la realidad, aún aquella que está fuera de internet.
Además de lo anterior, he salido de la ciudad. Con constantes salidas al Ejido Veracruz 1 del Valle de Mexicali para apoyar a Gema (López Limón) en la investigación en la que participa. Nosotros: Laura, Belem, Dina y otros, al igual que Gema, encuestando a jornaleros agrícolas en "Hortalizas Figueroa" para poder conocer su historia -un cachito de ellas, en realidad-. Para mí, en lo particular, me resultab grata la idea de poder conocer cómo funciona todo esto de las investigaciones de campo. Eso, y que siento que en algo me ayudó para poder perderle el miedo a la gente, poder lograr un poco de empatía con ellos -muy necesaria para mí, por cierto-.
Continuando con mis salidas, me fuí con Zazil y Gaby a Pto Peñasco: inolvidable, en varios sentidos que son mejor platicarlos personalmente -para cada cual hay una versión de los hechos-.
Llegando de allá, directamente a una semana ardua de trabajo -graduaciones en su plenitud, lo que me significa más trabajo-. Posteriormente, empezó mi amargura: nada qué hacer, nada, solamente lo que he hecho: salir de vago con mis amigos o permanecer pegado a este artefacto dominador llamado Computadora con conexión a internet. He intentado sacarle provecho, sólo que aún no es tiempo de poner los frutos en la balanza, apenas comienzo a pensarlo.
También está esa memorable ida a San Felipe, de entrada por salida -viaje a la playa con el mero afán de meter los pies al agua-. Bien por mis amigos tan... tan... tan ellos. Fuimos Marcela, Ivan, Kriz y su servidor. Pasaron cosas que, de nuevo, solamente pueden ser contadas en persona por las mismas razones antes mencionadas: para cada cual hay una versión de los hechos.
Y, en los últimos días, las cosas han sido más entrgadas al 7mo arte: el cine poes. Varias y variadas películas que luego mencinaré en otro espacio, me dá flojera ya ponerme a recordar cada una de ellas; sé que eso es lo que intentaría mi mente.
Ya se me acaban éstas vacaciones. Lo que sigue es el Intersemestral de Orientación Vocacional. Quiero poder provocar en otros lo que ese examen vocacional que me aplicó un amigo el año pasado, provocó en mí: un Dilemma Existencial. Pero todo esto esperando que las cosas resulten para bien, como, creo, resultó para mí.
Antes de que se me pase decirlo, también escribí, aparte de lo que escribo en los blogs, escribí unas cuantas cosas con intensiones literarias. Luego andarán por ahí. Pero lo que debería haber salido ya, está detenido por un poco de decídia. Espero y se acabe ya.

PD. Nada más mencionar la canción que escucho en éste momento: Cucurrucucú paloma, cantada por Caetano Veloso en su disco Lo mejor de... .Una muy buena versión, una de esas cosas gratas que me traje de Pto. Peñasco.


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